SEGURIDAD EN LA EDIFICACIÓN: LA NECESIDAD DE MAYORES EXIGENCIAS NORMATIVAS

Adeces solicita que la inspección técnica de edificios (ITE) revise la existencia de poliuretano visto en las zonas comunes y exija que se cubra o se sustituya por otro material.

El trágico suceso de Burgos vuelve a traer a la actualidad el debate sobre el uso de determinados materiales en la construcción y su forma de aplicarlos. El poliuretano visto en la cubierta fue un elemento de agravación del riesgo por la densidad de los humos que desprende, la toxicidad de los mismos al arder y porque contribuye a la propagación del fuego. Este suceso impone deberes a la Administración, las aseguradoras, los sindicatos, las empresas y los consumidores.

La Administración Española maneja ya el 8º borrador del Proyecto de Real Decreto que aprueba la clasificación de los productos de construcción y de los elementos constructivos en función de sus propiedades de reacción y de resistencia frente al fuego. Con él pretende adaptarse a clasificación europea articulada bajo tres criterios: combustibilidad de los materiales, generación de humos y producción de gotas.

De forma incomprensible, el borrador contempla que en el mercado español se sigan usando productos que sólo atienden a la combustibilidad de los materiales devaluando los criterios de seguridad para personas y bienes que inspiran la clasificación europea. Este es el caso del poliuretano visto presente en Burgos, que se caracteriza, como otros productos orgánicos, por la densidad de los humos que provoca (que dificulta las labores de extinción y rescate), su toxicidad, así como por contribuir a la propagación del incendio.

Esta permisividad del uso, basada exclusivamente en la combustibilidad, se extenderá hasta que los productos obtengan el marcado CEE. Con ello son los fabricantes quienes establecen el momento de la homologación de sus productos a los criterios más exigentes definidos por la UE y, en paralelo, se impulsa el uso de elementos y soluciones constructivas menos seguras al estar amparadas por una norma deficiente.

En conclusión, el proyecto pretende seguir dando carta de naturaleza a productos y usos menos exigentes de lo que establece el marco común europeo.

Por otra parte, las clasificaciones europeas afectan también a la seguridad en los establecimientos e instalaciones industriales. Es en este apartado en el que deben tomar especial conciencia los sindicatos y empresarios, en relación con la presencia de elementos constructivos, como el poliuretano visto u otros elementos orgánicos semejantes, que representan un especial agravamiento del riesgo laboral en la realización, por ejemplo, de trabajos de soldadura, bastante comunes en obras o industrias (según los técnicos en riesgos diversos). Recuérdese a este respecto el incendio de la fábrica Yamaha en Barcelona en 1991, o el reciente incendio de la Maternidad de O`Donell, en Madrid, en pleno proceso de construcción.

Precisamente, el incendio de Yamaha, nos obliga a decir que no todo recubrimiento de este tipo de aislantes es suficiente para prevenir una catástrofe. Las altas temperaturas que la combustión del material pueden generar invalidan sistemas de recubrimiento poco resistentes al fuego.

En la medida que las clasificaciones europeas afectan también a las normas vigentes de protección contra incendios en edificios, los ciudadanos y los usuarios deben de sentirse protegidos por ellas y, en consecuencia, solicitar que en las construcciones de edificios no estén presentes este tipo de materiales vistos o recubiertos con elementos poco resistentes al fuego. De igual modo, por su contribución a la propagación del fuego es desaconsejable su presencia en las proximidades de las conducciones eléctricas.

En este ámbito, Adeces, sugiere que la inspección técnica de edificios (ITE) revise la existencia de poliuretano visto (o deficientemente protegido) en las zonas comunes y recomiende, o exija, que se cubra adecuadamente o se sustituya por otro material.

Por último, en la medida que este tipo de materiales y su forma de aplicarlos representan un riesgo añadido para las personas y los bienes (como se encarga de demostrar la larga historia de los incendios en España y en otros países), Adeces entiende que las compañías aseguradoras debieran adoptar un papel más activo y efectuar una valoración más precisa del riesgo en la edificación, penalizando, o dejando de asegurar, los edificios que presenten los riesgos añadidos derivados de un uso incorrecto de estos materiales.

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