21-07-2009
ADECES estudia las normas de clasificación hotelera de las Comunidades
y solicita su mejora
Poca exigencia sobre eficiencia
energética, aprovechamiento del agua y protección acústica.
Precios y saturación urbanística y turística los otros pecados del turismo
en España.
ADECES (Asociación
pro Derechos Civiles, Económicos y Sociales) cree que las administraciones
públicas y las empresas del sector deben tratar de corregir las debilidades
de España como destino turístico, sino quieren matar a la gallina de
los huevos de oro de la economía. Solicita la mejora de las normas de
clasificación hotelera, haciendo especial mención al cuidado del medio
ambiente y a la protección frente al ruido. Los precios y la saturación
son los otros pecados del turismo.
Mucho deberán
aplicarse las administraciones y los agentes del sector para frenar
la pérdida de turistas que se inició en 2008 con 1,8 millones
(-3,2%) y que ha seguido en el primer trimestre de 2009 con descensos
del 10%, deducido el efecto semana Santa. Por tanto los ingresos descienden
hasta abril un 11,7 frente a competidores como Francia (-5,6%) o Italia
(-8,4%) que con la misma moneda que España, resisten mejor la
crisis.
Calidad
Según el estudio realizado por ADECES, las exigencias normativas
a los establecimientos hoteleros ofrecen demasiada diversidad en aspectos
claves para configurar una marca de calidad.
Entre estos aspectos cabe citar los referidos al agua. Así,
sólo Andalucía, a pesar de la escasez de agua de los principales
puntos turísticos y del incremento de consumo que el turismo
representa, regula el aprovechamiento por parte de los establecimientos
de las aguas grises, regeneradas y pluviales a través de instalaciones
dedicadas al efecto. Aunque trece Comunidades se refieren a la salubridad
de forma específica, sólo Andalucía y Cantabria
obligan a garantizar el suministro de agua potable mediante el uso de
depósitos, durante dos días en el primer caso y de 1 a
5 días en el segundo, dependiendo de si el agua procede o no
de una red.
La eficiencia energética tiene planteamientos muy
dispares: desde las altas exigencias de Andalucía que obliga
a incorporar instalaciones de energía solar o al empleo de combustibles
líquidos o gaseosos con preferencia a los eléctricos para
determinados usos; pasando por la simple exigencia de Valencia de mantener
las temperaturas prescritas por las normas energéticas, o la
obligación del País Vasco de acreditar la Certificación
energética de los establecimientos de 3 o más estrellas;
o la más general indicación de la Ley Navarra de que los
establecimientos deberán contribuir a la conservación
del medio al ahorro energético y al uso de energías renovables.
La calidad acústica es otra de las asignaturas
pendientes. El ruido, en un país catalogado como el más
ruidoso de Europa, es una de las principales quejas de los turistas
y un obstáculo para atraer turismo de calidad y con más
capacidad de gasto.
La falta de regulación específica para el sector se da
en Aragón, Baleares, Navarra, Ceuta y Melilla, Castilla y León
y La Rioja (éstos últimos solventan el tema con un "se
tratará de evitar"). Otro grupo regula el aislamiento respecto
a ruidos muy concretos como los originados en instalaciones y zonas
comunes o pasillos (Cantabria, Murcia, País Vasco) u obligan
a la insonorización de habitaciones sólo en hoteles de
4 ó 5 estrellas (Madrid o Galicia que amplia la medida a los
de 3 estrellas). Otras autonomías extienden estas obligaciones
al aislamiento acústico entre habitaciones: Asturias, Canarias,
Castilla La Mancha y Extremadura y Andalucía (que también
regula el aislamiento de los lugares comunes con el exterior). Sólo
Valencia cifra el nivel sonoro que pueden producir las instalaciones
(-40 dB) aunque descuida otros aspectos.
Para ADECES resulta paradójico que las normas no exigen mayores
niveles de protección frente al ruido que lo establecido por
la normativa general, salvo las especificidades comentadas.
La superficie de habitaciones y baños, aunque menos
relevantes, también presenta disparidades que se pueden apreciar
en el siguiente enlace.
El precio
Mientras que en Francia e Italia, en 2007 el IPC de hoteles y restaurantes
superaba al IPC general en 1,2 puntos porcentuales y en 6 décimas
de punto respectivamente; en España el diferencial se elevaba
a los dos puntos. En 2008, en plena crisis, los precios de sector se
situaron por encima del IPC general en 0,6 puntos. En la actualidad
se está produciendo un ajuste de precios más brusco del
deseado, haciendo buena nuestra idiosincrasia de dejar las cosas para
el último momento.
Para ADECES, mientras España se encarecía otros países
se hacían más competitivos.
Saturación urbanística y turística
Según ADECES, basta ver los números para darse cuenta
de que la queja que expresan los turistas es real. Desde finales de
2003 hasta mayo de 2009 el número de plazas a nivel nacional
disponibles para el turismo, en sus diversas tipologías (hoteles,
campamentos y apartamentos turísticos) pasó de 1,4 a 2,6
millones. El 85% de este incrementó se concentra en seis comunidades:
Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Baleares, Canarias y
Andalucía, destinos tradicionalmente turísticos a los
que se aporta más presión sobre el territorio. La saturación
turística coincide también con la saturación urbanística.
Desde 2002 se han construido en España 3,1 millones de viviendas
y, aunque la explotación del territorio ha afectado a todas las
Comunidades estos destinos turísticos no han quedado al margen.
En definitiva el propio sector y las administraciones han contribuido
a crear este estado de saturación que se vuelve contra sus causantes.