20-04-2009
El Plan Estatal de Vivienda y Rehabilitación escatima exigencias
y recursos para adaptar las actuaciones al CTE
ADECES reclama un uso
estratégico de los fondos públicos en edificación hacía la calidad térmica
y acústica
ADECES (Asociación
pro Derechos Civiles, Económicos y Sociales) considera que el
Plan Estatal de Vivienda y Rehabilitación aprobado por el Ministerio
de Vivienda y cuyo desarrollo implica a Comunidades Autónomas
y Ayuntamientos, escatima exigencias y recursos para adaptar sus actuaciones
al Código Técnico; por ello la asociación reclama
un uso estratégico de los fondos públicos en edificación
hacía la calidad térmica y acústica.
Según ADECES, el Plan Estatal de Vivienda y Rehabilitación
debería haber optado por hacer de la eficiencia energética
y la calidad acústica (principal problema de los hogares españoles
según el INE) un programa trasversal financiado que fuese necesario
acometer con cada actuación de rehabilitación, especificando
claramente qué ayudas se conceden para cada finalidad y dentro
de ellas para cada tipo de actuación.
Por otra parte, ADECES considera que el Plan incurre en el error de
confundir energías renovables y eficiencia energética,
siendo conceptos distintos, ya que mientras el primero alude a la producción
de energía por métodos limpios, el segundo se refiere
a la reducción de la demanda energética, independientemente
de cuál sea la fuente de producción.
Según ADECES, de las actuaciones que prevé el Plan susceptibles
de incorporar los criterios del Código Técnico, sólo
la eficiencia energética tiene algún tipo de ayuda pública
y aún ésta tiene un carácter marginal.
Así por ejemplo, el programa de Áreas de Rehabilitación
Integral (ARIS), dirigido a la recuperación de centros urbanos,
barrios degradados, zonas rurales o superación de infravivienda,
no cuenta con ninguna subvención específica destinada
a mejorar la eficiencia energética ni la calidad acústica
de la vivienda rehabilitada.
Algo parecido ocurre con el programa de Áreas de Renovación
Urbana (ARUS) cuyo objetivo declarado son las actuaciones de demolición
y sustitución de edificios a cuyos efectos el Plan prevé
una subvención cuya cuantía máxima se cifra en
30.000 euros.
Hay que recordar que ambos programas contemplan mayoritariamente el
uso residencial de las zonas rehabilitadas, siendo en consecuencia,
una ocasión privilegiada para incorporar a las edificaciones
surgidas de los mismos a la calidad de la edificación resultante.
El Real Decreto que aprueba el Plan Estatal de Vivienda y Rehabilitación
posibilita un apoyo a la eficiencia energética de las zonas ARIS
y ARUS de carácter testimonial al permitir ayudas de 3.500, 2.800
ó 2.000 euros para las viviendas que obtengan calificación
energética A, B ó C. Dichas ayudas están condicionadas
a que se trate de viviendas protegidas de nueva construcción.
Todavía más curioso resulta que el Programa de ayudas
RENOVE a la rehabilitación de viviendas y edificios existentes,
una de cuyas actuaciones protegidas son específicamente las ayudas
para mejorar la eficiencia energética, se salda con la obligación,
para acceder a las ayudas, de que el 25% del presupuesto se destine
a eficiencia, junto con higiene, salud, protección del medio
y accesibilidad del edificio.
En una demostración evidente de que la eficiencia energética
no supone una línea estratégica del Plan de Rehabilitación,
el subsidio en el Programa Renove destinado a propietarios o arrendatarios
oscila entre los 140 y los 175 euros por cada 10.000 euros de préstamo
solicitados (a un interés de Euribor más 0,65). En la
rehabilitación de edificios la subvención podría
alcanzar los 1.100 euros por vivienda.
Es decir, por cada 100 euros subsidiados o subvencionados, en teoría
25 irían a parar a eficiencia energética junto con higiene,
salud, aprovechamiento de aguas grises y accesibilidad. Pero ni tan
siquiera es así, ya que una parte de esos 25 euros tendrían
que destinarse a la instalación de paneles solares para la producción
de al menos el 50% de agua caliente sanitaria.
ADECES quiere recordar que Francia (con una dependencia energética
del 50% frente al 81% de España) acaba de lanzar un programa
destinado exclusivamente a mejorar la eficiencia energética de
los edificios existentes (a pesar de que sus normas son más exigentes
que las españolas) obligando a actuar en al menos dos de las
siguientes categorías: aislamiento de tejados, de las paredes
que dan al exterior, ventanas y puertas, sustitución de calefacción
o instalación de una calefacción o calentador de agua
que use energías renovables.
Según ADECES, la incorporación progresiva de viviendas
y edificios existentes a la eficiencia energética permitiría
reducir nuestra dependencia en al menos un 25% situándonos en
las proximidades de la media actual de dependencia de la UE 27.