05-02-2009
CGPJ, partidos, jueces y asociaciones son responsables de la situación
de la justicia
La asociación
reclama servicios mínimos equiparables a los que se fijan para cualquier
servicio esencial
ADECES en contra de la
huelga de jueces que califica de fracaso profesional y político
ADECES (Asociación
pro Derechos Civiles, Económicos y Sociales) considera la convocatoria
de huelga de los jueces un fracaso profesional y político que
tiene su causa en el deterioro de la justicia del que son responsables
la partidos, los jueces y sus asociaciones y el Consejo General del
Poder Judicial (CGPJ) como órgano de gobierno. En consecuencia,
la asociación se manifiesta contraria a la huelga de jueces y
reclama, en su caso, la fijación de servicios mínimos
equiparables a los que se establecen para cualquier servicio esencial.
Según la
asociación la tabla reivindicativa que formulan los jueces y
que ha sido acogida por sus asociaciones profesionales es razonable
en la mayor parte. Sin embargo, ADECES entiende que en la trastienda
de muchas de estas reivindicaciones están el Ministerio de Justicia
y las Comunidades con competencias, pero también la propia gestión
del CGPJ a lo largo de los años, la tolerancia de los propios
jueces con la situación y la contemplación de sus asociaciones.
Esta es la conclusión
a la que llega ADECES al examinar las reivindicaciones que formulan
los jueces y contrastarla con las memorias y otros documentos públicos
del CGPJ. Así, en la memoria del año 2000 referida al
ejercicio anterior, el CGPJ recoge la necesidad de creación de
2420 nuevas plazas judiciales hasta el año 2010. Según
este cálculo, anualmente deberían crearse una media de
242 plazas. A pesar de las previsiones, durante el período 2000-2004
el número de nuevas plazas creadas se sitúo en 88 al año,
siendo la media de 154 en el período 2005-2008.
Sin embargo en
2004 el propio CGPJ revisa sus estimaciones y habla de la necesidad
de crear 429 nuevas plazas de jueces (en esta ocasión no facilita
un período de tiempo para su creación, debido, según
las crónicas de la época, al interés de no comprometer
al Gobierno de entonces con una política de creación de
juzgados para la que no había presupuesto). Aún así,
si se acepta como válido el período del primer plan estratégico
hasta 2010, la media de creación anual de plazas se rebaja hasta
las 86.
Es pues, el propio
CGPJ el que en 4 años reduce la primera estimación de
242 nuevas plazas por año a 86. Es decir, 156 plazas menos, o
lo que es lo mismo -181%.
Para ADECES estas
previsiones y cambios estratégicos que los profesionales han
dado por buenos no se corresponde con el crecimiento de la población
ni con el aumento de la litigiosidad que los juzgados han venido experimentando
y están en el origen de algunas reivindicaciones ahora inaplazables.
En enero del año
1999 había en España 3701 plazas de juez constituidas;
en 2007 eran 4541, cuando según las previsiones del año
2000 debía haber 5.637. Como consecuencia en 2007 hay un ratio
de 10,5 jueces por cada 100.000 habitantes cuando el ratio debería
ser de 13. Lejos, es verdad, de las tasas del año 2000 de Alemania
(29), Austria (22), pero próxima a la tasa de Italia (13), Países
Bajos (12) o Francia (11).
Con las cifras
reales resultó que en el año 2001 el número de
asuntos pendientes de resolver se elevó a 2.074.000, en tanto
que en 2007 fue de 2.401.000, es decir, casi un 16% más. Así
mismo el número de asuntos ingresados en 2001 fue de 7.109.000,
en tanto que en 2007 creció en un 17% hasta los 8.343.000. Si
se hubiesen respetado los planes del CGPJ iniciales, que este mismo
órgano revisó, las cifras de asuntos pendientes en 2007
estarían por debajo de los 2 millones.
Este cambio estratégico
afecta, a dos de los ocho puntos reivindicados:
- Revisar la actual planta judicial para obtener un reparto más
equitativo del trabajo, que ADECES comparte, pero que requiere que
el órgano de Gobierno de los jueces defina con claridad las
previsiones de creación de nuevas plazas sin atender a otras
consideraciones extrajudiciales.
- Dotación adecuada de jueces titulares para arbitrar un
sistema adecuado de sustituciones.
Por otra parte,
hay que recordar, según ADECES, que ya es el CGPJ, tal y como
piden los jueces, el que en base a su potestad reglamentaria establece
sistemas de racionalización, organización y medición
del trabajo con los que determinar la carga de trabajo que puede soportar
un órgano jurisdiccional.
Comparte ADECES
con los jueces la petición de que el personal al servicio de
la Administración de Justicia tenga una formación adecuada.
Necesidad de formación que el Servicio de Inspección del
CGPJ o los propios titulares de los órganos jurisdiccionales
han tenido que apreciar a lo largo de los años y por lo que se
refiere a la formación de interinos está contemplada en
el Plan de Modernización de la Justicia aprobado por el CGPJ
en noviembre de 2008.
También
comparte la asociación la necesidad de adoptar medidas para la
conciliación de la vida familiar y laboral, sin embargo, ADECES,
ve de difícil articulación la supresión del traslado
forzoso y mucho menos con carácter inmediato.
En cuanto a la
instauración de la Oficina Judicial es preciso recordar que desde
2006 se han desarrollado experiencias pilotos en las que participan
la representación de los funcionarios implicados, irrumpiendo
ahora la reivindicación judicial de mantener la facultad de señalar
juicios y vistas. Es presumible que en estos planes pilotos también
estén participando las comunidades con competencia.
Finalmente, respecto
a la incorporación de las nuevas tecnologías a los Juzgados,
es preciso recordar que una de las actuaciones del Plan de Modernización
de la Justicia es "garantizar la efectividad del Test de compatibilidad
entre programas y aplicaciones informáticas estatales y autonómicas"
aprobado el 12 de abril de 2007 por el propio CGPJ.
ADECES, aún
compartiendo algunas de las reivindicaciones judiciales, entiende que
el deterioro de la justicia se ha ido tejiendo a lo largo de los años,
en algunos casos con decisiones del órgano de Gobierno de los
Jueces difíciles de entender, por lo que rechaza la adopción
de una medida tan extrema como la huelga por parte de un poder del Estado.
Tampoco comparte ADECES que las reivindicaciones formuladas tengan todas
un carácter de tal inmediatez que obligue a sufragar su alto
coste en el corto plazo, muchos menos en las circunstancias económicas
actuales.
Finalmente, ADECES,
solicita que en caso de celebración de la jornada de huelga anunciada,
se establezcan servicios mínimos equiparables a los establecidos
para cualquier servicio esencial.