25-06-2008 La
CE quiebra la seguridad jurídica en busca de otro modelo liberalizador
El sistema de
pago por recepción de llamadas excluirá a usuarios del uso del móvil
AI (Asociación
de Internautas) y ADECES (Asociación Pro Derechos Civiles Económicos
y Sociales) denuncian la quiebra de seguridad jurídica que supone
cada intervención de la Comisión Europea (CE) en busca
de un modelo de competencia que funcione en determinados mercados. Esta
ausencia de modelo se traslada ahora al sector de la telefonía
móvil, en el que se anuncia la discusión de una Recomendación
que incluye el pago por recepción de llamadas, en teoría
para reducir los precios de terminación en las redes móviles.
Sin embargo, está medida supondrá una pérdida de
confianza de todos los implicados en el mercado, con las consecuencias
que de ello se derivan, incluida la reducción de la tasa de penetración
de la telefonía móvil.
Es la enésima
vez que las autoridades comunitarias, seguidas de las nacionales, intervienen
en los mercados para supuestamente mejorar su funcionamiento, olvidando
que cada intervención que realizan evidencia en mayor medida
la equivocación que cometieron en las decisiones anteriores.
AI y ADECES entienden
que es hora de denunciar esta permanente intervención y exigir
responsabilidad y respeto a la seguridad jurídica, soporte, en
un estado de derecho, de cualquier decisión en el ámbito
social o económico.
Para ambas asociaciones
el modelo de pago del receptor representa fundamentalmente y en primer
lugar una quiebra de la confianza del mercado, generando susceptibilidades
entre los usuarios y entre los operadores.
Con este modelo,
en el que el receptor soporta el precio de la llamada, habrá
un descenso del uso del móvil (que siempre debería estar
guiado por criterios de eficiencia) como respuesta al previsible encarecimiento
del servicio. La reducción del uso se verá agravada porque
este sistema excluirá a los usuarios con menor nivel de rentas,
que hasta ahora empleaban el móvil más para recibir llamadas
que para realizarlas, efecto que se puede extender hacía los
usuarios de tarjeta. Se pasará, por tanto, de la extensión
universal, tasas de penetración del móvil del 100% o superiores
a situar la tasa por debajo de ese índice.
Las previsibles
pérdidas de ingresos de los operadores, derivadas del menor uso
y de la reducción de usuarios, según AI y ADECES, tenderán
a ser compensadas reduciendo la subvención de terminales, cobrando
servicios gratuitos y encareciendo otros servicios. En el peor de los
casos la extensión de redes puede resentirse.
También
se resentirá la extensión de banda ancha a través
de tecnología móvil, donde se concentra la inversión
en la actualidad (tanto en terminales como en red), como el desarrollo
de servicios, ya que son los servidores o proveedores los receptores
de las llamadas.
AI y ADECES consideran
que ante los potenciales riesgos descritos, y los beneficios más
que dudosos de la propuesta, debe ser el mercado quien determine si
hay suficiente demanda para ofrecer servicios distintos a los actuales,
incluidos aquellos en los que quien paga es el receptor de las llamadas.