05-07-2007 AI, AUC y ADECES cuestionan la multa de la Comisión
a Telefónica por crear inseguridad jurídica
Observan
con preocupación la desconfianza que esta actuación generará
en los mercados
Ningún mercado puede funcionar con desconfianza de las empresas
o de los usuarios y eso es lo que va a ocurrir a raíz de la multa
que la Comisión Europea (CE) ha impuesto a Telefónica
con motivo del procedimiento que abrió contra este operador por
abuso de posición dominante sobre la evolución del mercado
de la banda ancha (BA) en España. Esta es al menos, la posición
de la Asociación de Internautas (AI), la Asociación de
Usuarios de la Comunicación (AUC) y la Asociación pro
Derechos Civiles, Económicos y Sociales (ADECES).
Con
esta decisión la CE está enviando un mensaje a todos los
reguladores nacionales destinado a desautorizar sus decisiones por la
vía de hecho y, en paralelo a los operadores que no sabrán
a que instancia hacer caso, generando inseguridad jurídica y
provocando más intervenciones administrativas, lo que en última
instancia afectará a la competencia.
Las
tres asociaciones consideran que sólo el inicio del procedimiento,
tres años después de la denuncia planteada por Wanadoo,
representa una intervención absolutamente extemporánea
que por eso mismo es contraria a las reglas más elementales del
Derecho.
Por
otra parte, la sanción impuesta no toma en consideración
ni los criterios de precios impuestos por el regulador nacional (CMT)
a Telefónica, ni la supervisión de sus cuentas por parte
de este organismo, con lo que finalmente lo que la Comisión en
realidad está planteando es una desautorización al órgano
regulador nacional, pero en la cara de un empresa privada.
AI,
AUC y ADECES comparten con la CE e incluso con la CMT que la brecha
digital se incrementa con respecto a la UE y que los precios de la BA
en España son más caros que los de la media de Europa,
algo que vienen denunciando desde hace años, pero discrepan con
que sea el estrechamiento de márgenes lo que provoca la brecha
o el encarecimiento de nuestra BA, sino más bien lo contrario,
una política de apuesta por la reventa (tal y como muestra las
comparativas internacionales) que hasta muy poco tiempo proporcionaba
márgenes de más del 40%. Márgenes que han sido
aprovechados para mejorar los resultados de los revendedores en vez
de ser trasladados, al menos una buena parte de ellos, a los usuarios
finales.
Las
tres asociaciones han venido reclamando al regulador nacional una política
de precios diferente que no regule el precio minorista del operador
dominante, sino que éste funcione a través de la fijación
de una autorización de precios máximos, para impulsar
la competencia y las inversiones y no la reventa y por tanto el crecimiento
de la BA sobre bases más sólidas.
AI,
AUC y ADECES, lamentan que la CE actuando al margen de las más
elementales reglas de derecho y de seguridad jurídica este planteando
una batalla por atribuirse las competencias de los reguladores nacionales,
tratando de arreglar lo que ella misma generó al permitir una
liberalización con velocidades distintas según las características
de los mercados nacionales.
No
deja por último de resultar un contrasentido que España
haya sido calificada por la CE entre los países cumplidores de
las reglas comunitarias.