08-07-2009
Congreso de arquitectos: declaración de intenciones que contrasta
con su política institucional
ADECES sugiere que sus
representantes hagan más autocrítica y fortalezcan la independencia
ADECES
(Asociación pro Derechos Civiles, Económicos y Sociales) considera que
el Congreso de Arquitectos celebrado recientemente en Valencia es una
declaración de intenciones que contrasta con sus posiciones institucionales
realizadas en una época de cambio normativo (CTE) y de gran expansión
del sector de la construcción. ADECES cree que se hace preciso que la
profesión y, sobre todo sus representantes hagan más autocrítica y fortalezcan
la independencia respecto a instituciones y promotores.
Solo desde la falta
de autocrítica y de una perspectiva estratégica independiente
de la profesión se puede entender el intento de retrasar en 14
meses la entrada en vigor del apartado acústico del CTE (como
denunció ADECES) promovida desde el Ministerio de Vivienda, defendida
por el Secretario General del mismo en la Comisión de Seguimiento
del CTE (a la sazón arquitecto) y secundada con distintos grados
de intensidad por todos los arquitectos participantes en dicha comisión.
Sólo la oposición de representantes de otras instituciones
y organizaciones, como los sindicatos, evitó un retraso tan acusado
como el que se pretendía, quedando finalmente establecido en
6 meses.
Tampoco la campaña desarrollada por algunas asociaciones de promotores,
cuyo eje central era la falta de materiales adecuados en España
para cumplir el CTE o el considerable incremento de precios derivado
del mismo, contó con el desmentido de algunos representantes
institucionales de la arquitectura a pesar de que como profesionales
debían conocer que esto no era cierto.
Finalmente, tal y como denunció ADECES, el verdadero motivo para
apoyar el retraso era que se eximiese de responsabilidad jurídica
a los arquitectos en el cumplimiento del CTE acústico. Una motivación
corporativa que contradice la idea del Congreso de hacer "urbanismo
para los ciudadanos, nuestros verdaderos clientes".
Sus verdaderos clientes han venido pagando sus viviendas a precios de
ciudadanos europeos y han recibido calidades inferiores a las que gozan
los de otros países de la UE.
El propio reconocimiento de Hernández Pezzi, presidente del Consejo
Superior de los Colegios de Arquitectos de España de que muchos
de los proyectos "se visaron deprisa" durante los primeros
años de la burbuja para evitar los requisitos técnicos
del Código Técnico de Edificación aprobado en 2006,
es una de las mejores pruebas de la falta de compromiso social y ambiental
que la arquitectura ahora parece redescubrir.
Los cambios deben ser vistos como una oportunidad, sin embargo, algunos
representantes institucionales de la arquitectura han reaccionado a
los mismos con un molde corporativo que relega a los ciudadanos y a
la sociedad a un papel marginal.
Los arquitectos españoles están preparados, pero sus métodos
de trabajo deben mejorar y equipararse con los de su en torno, creando
equipos multidisciplinares que les ilustren en aquellos campos que desconocen.